La voz no es algo que tengamos en común un sexo y otro. Por una buena razón, coexisten diferentes tesituras, que nos hacen darnos cuenta de que entre una voz de falsete y un órgano vocal muy grave, hay un abismo.
Como recordatorio, definiremos la tesitura como el conjunto de notas, de más aguda a más grave, que somos capaces de cantar, sin forzar ni intervenir en el desarrollo adecuado de las cuerdas vocales y que podemos soportar para la práctica del canto.
En el caso de las mujeres, encontramos cuatro tesituras principales, muy bien diferenciadas.
Entre las voces graves, encontramos los contraltos, bastante raros, que desarrollan un timbre muy envolvente, casi carnal en determinadas ocasiones. Entre las más famosas destacamos a Jocelyne Taillon o Nathalie Stutzmann. Este tipo de voz permite iniciarse en registros a veces más lánguidos y lentos.
En las voces graves encontramos los altos, una categoría justo por debajo de la anterior y que resulta ser el equivalente femenino de contratenor para los hombres. A menudo se compara con la voz «natural», ya que es muy melódica.
Entre las voces más agudas, también está la tesitura mezzosoprano, bastante común entre los tipos de voces femeninas. Estas técnicas vocales ofrecen la ventaja de adaptarse a muchas canciones y están representadas en voces como la de Cecilia Bartoli, Marilyn Horne o Brigitte Fassbaender.
Finalmente, la voz soprano es el tipo de voz más común en mujeres y niños. Se trata de la tesitura más aguda, que te permitirá cantar muchas creaciones musicales, actuales y del pasado. El mejor ejemplo es Maria Callas, cuyo timbre es perfectamente reconocible entre miles.
También hay tres subcategorías de voces femeninas, que nos permitirán clasificar mejor las diferentes tesituras:
Las voces ligeras, más cómodas en los agudos.
Las voces líricas.
Las voces dramáticas, más adecuadas para los graves.
Les adjunto un video para complementar la información.
